Por por Lilian Ferias Pérez
La naturaleza en ocasiones trata de sorprendernos, y aunque a simple vista no se haga notar está en todas partes y segú
n dice el campesino Raúl Echevarría del Consejo Popular de Los Ángeles en Banes: “ella sabe de nuestro esfuerzo diario, de cómo preparamos la tierra y de las horas de desvelo, por eso nos agradece con viandas como estas” y sí que retribuye al cuidado de este productor que en su cosecha de yuca fue recompensado con una ejemplar que pesaba 50 libras y que contaba con 20 mega yucas que como hermanas se aferraban a la tierra.
“Sacarla fue toda una batalla, me hizo sudar y bastante, pero valió la pena” -comenta orgulloso Echevarría. Su satisfacción no tiene límites pues espera que esta no sea la única planta que lo sorprenda con tan buenos productos, y es importante señalar según Fe Arias, esposa del campesino que: “a diferencia de otras yucas esta si se cocinó con rapidez y nos brindo más de 30 raciones que repartimos con la familia y nuestros vecinos”.
La fórmula según Raúl para lograr productos como este es amar la tierra, sentir que su labor es útil y tener presente que “el que madruga y trabaja con entrega la naturaleza le ayuda.”



Buen escrito