Escrito por Fernando Pérez González
Los hermanos Dumois Gessé, fundadores del pueblo de Banes, acometieron con empeño el fomento y cultivo de las plantaciones del banano (guineo). El acarreo del fruto era desde las plantaciones hasta el puerto El Embarcadero y de ahí, hacia los Estados Unidos donde tenía gran demanda este producto.
Los empresarios decidieron adquirir un tren y lo hicieron en la empresa H.K. Porter de Pittsburg, Pensilvania, Estados Unidos de América y en 1888 llegó a Banes una de las locomotoras más pequeña que se conserva en el mundo. Es dos veces más chica que La Junta que se conserva en el museo del ferrocarril de La Habana. El largo de a máquina es de 4 metros y el alijo (deposito de carbón piedra) 1.85 metros y su peso es de catorce mil libras y tiraba seis carritos de seis toneladas. Para su recorrido se construyó un ramal de líneas de ferrocarril de vía estrecha (36 pulgadas de ancho), la que viajaba desde Banes hasta el paradero de Mulas y de ahí hacia el puerto.
Bautizada con el nombre de Panchito, en homenaje a Francisco, el hijo mayor de Simón Dumois, tuvo como primer maquinista a Francisco de Paula Jaén, que más tarde resultó ser electo en la constitución de Banes como concejal y además fue el primer jefe de los talleres ferroviarios de Banes. Otros maquinistas fueron: Mariano Cibrán, Ignacio Pascual, Lagio Laugier, Sandalio Rondón, Tomás Poll, Manuel Viltres y José Bolívar Gori,
En la guerra de 1895, cuando se produjo el incendio de Banes por los mambises el 11 de agosto de 1896, el tren conducía los pobladores para el Embarcadero. En Cuatro Caminos fue detenido por tropas al mando del teniente coronel Bruno Meriño, quien ordenó al maquinista Ignacio Pascual y al fogonero Ramón Ramírez, bajar el personal y descarrilar la locomotora, la que estuvo en una alcantarilla hasta finalizada la guerra.
Esta locomotora tiene historia, pero además momentos trágicos. Un día cortó por la mitad el cuerpo de un sordomudo al llamaban Lino. Otro día le cortó una pierna a Félix Batista, más tarde un brazo al obrero Benito Rojas. En otro momento atropelló a un vecino del puerto llamado Nicasio, sin contar la cantidad de animales que murieron bajo sus ruedas.
El sargento del Ejército Libertador, Modesto Durand, fue fogonero de la pequeña locomotora y una noche se la robó para ir a visitar a una novia al Embarcadero. Fue requerido por los Dumois, que terminaron riendo por la ocurrencia, cuando la novia confesó su aventura. Ya en 1935 al construirse la vía ancha de 56,5 pulgadas entre raíles, su propietaria desde 1899, la United Fruit Company, la situó en un costado de la estación del ferrocarril como homenaje por ser la primera que trajo la civilización y el progreso a este pueblo y por su partición heroica en la guerra del 95.
En la actualidad el Panchito que conserva sus piezas originales de funcionamiento se encuentra en la plaza expositiva Los Tiempos, donde cada día decenas de personas cubanas y extranjeras le pasan la vista y se interesan por ella.



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